La caída del imperio Blasco

 

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Fundar baja la persiana y con ello se acaba toda una etapa de la política valenciana, una etapa en la que uno de sus cabezas o cabecillas fue Rafael Blasco. Blasco ahora es un diputado acorralado por la justicia y la ley, apartado por su partido y próximamente,  con el calificativo de no adscrito en las Corts valencianes o como exdiputado, vamos un paria político.

Pero esto no ha sido siempre así, en otra época el ex-conseller fue toda una referencia para el PP valenciano, porque tuvo en su supuesta capacidad de agredir al PSPV su gran valor político, que vendió como nadie, porque él nunca anduvo falto de rostro pétreo.

El Molt Honorable Eduardo Zaplana lo recuperó, y el heptaconseller consiguió consolidar y agrandar su fama de Maquiavelo de la política valenciana. Creciendo en torno a su figura la leyenda de un poder asentado en la información confidencial que presuntamente custodiaba en sus cajones y que únicamente él administraba, atribuyéndole la capacidad de tumbar cualquier gobierno que se le pusiera por delante.

Pero las leyendas siempre son eso, leyendas, donde la realidad no supera a la ficción, siendo la cosa bastante más vanal y cutre. Blasco tuvo o ha tenido poder mientras ha tenido acceso al Diario oficial de la Comunitat, o dicho de otra forma, ha tenido posibilidad de mandar, y mandar mucho, usando y abusando de las prerrogativas de pertenecer al gobierno de todos/as valencianos y valencianas, siempre en la línea del fuera de juego.

Rafael Blasco ha sido con el PP, conseller de Territorio, Empleo, Bienestar Social, Sanidad y finalmente de Cooperación y en todas y cada una de estas consellerias ha coincidido con empresas y personas que hoy están presentes en el sumario del Caso Cooperación, una de ellas incluso en prisión desde hace mas de un año, y esto no es casualidad, sino que es simplemente el mantenimiento de una misma línea de trabajo.

En definitiva, el ex-conseller o ex-sindic como prefieran, ha sido lo que ha sido porque el Partido Popular ha querido y favorecido que así fuera, mirando hacia otro lado en cada uno de los casos que le han salpicado conselleria tras conselleria: parkings, con diseños y proyectos pagados, pero nunca realizados, empresas durmientes que pasan a ser contratistas de la Generalitat con contratos millonarios, empresas subcontratadas en contratos de la administración por cuantías desorbitadas, pisos pagados con dinero destinado a Cooperación… Todo esto se sabía y todo esto se ha denunciado. Pero su defensa, que no era la de “yo no lo he hecho”, sino la de “no podrán demostrarlo” siempre le funcionó hasta ahora.

La leyenda de Blasco se esfuma, ya no tiene DOCV que escribir, su estrella se apaga y los que fueron sus compañeros de viaje reniegan de él, como él hizo de otros que ya no servían a sus intereses. Así es la política clientelar del PP. Cuando ya no hay interés particular desaparece todo, porque nunca hubo más interés general que el propio o como mucho el del partido porque servía al interés particular.

Un alto cargo del PP cuando estalló el caso Cooperación afirmó sin atisbo de rubor su satisfacción porque lo hubieran pillado, ya era hora. Estos son los que nos vienen gobernando desde 1995.

 

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