La trama Blasco y Rita Barberá

El pasado junio escribí un artículo en este diario en el que, bajo el título Haití en la trastienda, expresaba que los proyectos en la isla de la Generalitat Valenciana no iban a pasar de una mera fotografía del conseller Rafael Blasco. Acerté en tanto que aprovechó el viaje al país caribeño para, casualmente, coincidir con su mujer e hijo, que estaban en una bienal de arte en República Dominicana, y hacerse la foto de turno. Me equivoqué al no ver la entidad real de aquel convenio que firmó con el Gobierno haitiano, por el que la Generalitat financiaba la construcción de un hospital y la Fundación Solidaria Entre Pueblos de la Comunitat Valenciana era la encargada de acometer el trabajo con un prepuesto de 3,8 millones de euros. Gracias a Levante-EMV nos enteramos de que esta organización actúa «como un departamento más de la Consellería de Solidaridad y Ciudadanía» y es «la matriz del entramado de fundaciones y ONGs que recibió más de 4.368.632 de euros en subvenciones para el tercer mundo y que dirigió hasta 1,4 millones de euros a empresas de la propiedad de sus dirigentes». Pero los tejemanejes de Blasco en cooperación salpican al Gobierno municipal en tanto que el proyecto fue presentado y aprobado por el CAHE, órgano en el que está representado el Ayuntamiento de Valencia. En consecuencia, Rita Barberá tiene la obligación de pedir inmediatamente explicaciones y cuentas a Blasco sobre cómo se están gestionando los recursos para este proyecto en Haití. Si no toma cartas en el asunto, si sigue mirando hacia otro lado (como está haciendo con los millones de euros volatilizados en Emarsa) estará cometiendo dejación de funciones en su tarea de fiscalización del dinero de todos los valencianos y valencianas. Porque, por más que cierre los ojos y se tape los oídos, suya es la obligación de vigilar dónde y cómo se invierte nuestro dinero. Pero el tinglado del conseller en Valencia no acaba aquí. Por un lado, hace un mes el Ayuntamiento de Valencia aprobó la convocatoria de proyectos de cooperación internacional a ONGDs; pues bien, entre las subvenciones aprobadas se encuentra una de las organizaciones vinculada a la trama, Fudersa, entidad con escasa, por decir algo, experiencia en la cooperación internacional. Por otro, y como detalle final, el pasado 9 de octubre la portada de este periódico mostraba una fotografía de la concejala Marta Torrado con la cúpula de la Fedacod, contracoordinadora organizada, según las noticias publicadas, por la conselleria que dirige Rafael Blasco. Afortunadamente, la mayoría de las ONGD´s de la ciudad de Valencia son honestas organizaciones dedicadas a la cooperación, que trabajan con responsabilidad hacia la sociedad valenciana y hacia la sociedad receptora de su trabajo, a pesar del Partido Popular. Así pues, toca trabajar para sacar a la cooperación internacional del pozo en el que la ha metido la Generalitat, con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia.

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