Las últimas semanas buena parte de la actualidad informativa ha girado en torno a dos casos que de una forma u otra han ocupado las páginas y los minutos de los medios de comunicación y por ende de las tertulias privadas. Me estoy refiriendo al secuestro del Alakrana y al desgraciado accidente de la niña fallecida en Tenerife víctima, por lo que cuenta la autopsia, de un golpe en la cabeza jugando con los columpios.
Como la mayor parte de los mortales no he tenido más información que la que nos prestaban los medios de comunicación, y por aquí viene mi reflexión en este artículo. El rol que los medios han desempeñado en estas dos noticias merece como poco una crítica, una severa crítica ciudadana, y debería despertar en las personas que se informan a través de estos medios al menos una creciente dimensión de “crítica comparada”, vamos hablando en castellano viejo, que tenemos que contrastar siempre la información venga de donde venga, porque el más pintado te la puede dar con queso. Y en esas estamos cuándo leemos en una de las principales cabeceras titulares como, “la mirada del asesino”, o sabemos del día a día por conversaciones, incluso con los secuestradores, de lo que sucede en un barco secuestrado en las aguas de un Estado fallido y dónde allí la violencia es como las bicicletas en España, de lo más habitual, envalentonando a un grupo de desfallecidos sabiendo que tienen a un “país occidental” pendiente de ellos, o con pseudo-periodistas que arengan a gritar asesino a un inocente.
Todo ello sucede sin las más mínimas consecuencias porque, entre otras cosas, al día siguiente el medio que tituló “la mirada del asesino”, no dijo ni pruna, pero el corporativismo o la sensación de que la profesión está muy mal pesaba más que una real autocrítica por una metedura de pata tremenda y sobre todo injusta, muy injusta, y nadie o casi nadie hizo el más mínimo análisis.
Y esto ¿por qué ocurre?, pues sencillamente como en otras tantas cosas, porque no existe una relación de causa/consecuencia, porque un medio puede publicar, editar y emitir cualquier barbaridad o simplemente una mentira tendenciosa que nosotros el público “soberano” nos lo vamos a creer, porque el medio del mensaje tiene más crédito que el contenido en sí, sin ni siquiera establecer una sombra de duda o tal vez realizando una mínima “crítica comparada”.
O es que alguien no ha escuchado alguna vez la frase “lo vi por la televisión”.

Llega la hora de aclarar muchas cuestiones, ya creo que la “broma” de los trajes ha dejado, por desgracia, de ser un broma, para convertirse en la punta de una desagradable iceberg de detritus. Hoy día 7 de octubre a dos días del 9 d’octubre, día de la Comunitat Valenciana, volvemos a ver como Diputados, Consellers y President (Honorables Senyors i Molt Honorable) se han aprovechado del dinero de todos los/as valencianos/as, a través de una red de comisionistas corruptos, para financiar su partido y de paso conseguir alguna que otra “bagatela” del estilo de trajes, coches, relojes y vete tú a saber cuántas cosas más hay escondidas entre 17.000 páginas de sumario.
Muchas veces los ciudadanos/as que no tienen una clara adscripción ideológica afirman, en ocasiones con vehemencia, la igualdad, no como concepto jurídico sino por similitud, de las formaciones políticas. Y creo sinceramente que como observadores de la realidad que les rodea algo de razón tienen en ello, puede ser que se pierdan en las formas y no el fondo, pero lo que los medios de comunicación les trasladan en sus titulares al fin y al cabo son las formas.
Conseguir cierta normalidad en las relaciones con la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá se ha convertido en un deseo casi imposible de conseguir. En los últimos días, semanas… la señora alcaldesa no deja de a darse paseos por el más rancio de los autoritarismo.
Me deja un poco sorprendido, por decir algo fino, el tratamiento que Canal 9 le está dando al accidente aéreo de la compañía francesa Air France, con todo lujo de detalles incorpora todas las tesis, con croquis animados explica los posibles motivos y en un alarde de información plural se hace eco de la creación de una asociación de víctimas por parte de los familiares porque, entre otras cosas, no les ha gustado como les ha tratado y trata la compañía aeronáutica.
Mucho me sorprendieron las declaraciones de Alfonso Grau, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, respecto de la idea del Valencia C.F. de la sociedad mixta para la finalización de las obras y la gestión del estadio. Las palabras de este hombre, que habla en calidad de portavoz del PP en el Ayuntamiento, (entiendo pues que lo hace expresando las palabras de la alcaldesa Rita Barberá), en contra de esta posibilidad, no hacen más que provocarme, por decirlo suavemente, hilaridad. Después de haber usado al Valencia C.F. como un juguete político, después de haberse inmiscuido en la elección de los presidentes de una sociedad anónima deportiva, después de otorgarle una parcela de 90.000 m cuadrados de todos los valencianos, después de esto y muchas más cosas, se despacha el PP diciendo que este es “un tren que ya salió”. Si ustedes para su provecho ayudaron a crear esta situación, ustedes son los que deben de ayudar a solucionar todo esto.
Hoy la prensa publica una denuncia por “caciquismo” de una asociación de inmigrantes. Esta gente afirma que les fueron ofrecidos trabajos de recolecta en el campo a cambio de asistir al mitin central de campaña organizado por el PP en la plaza de Toros de Valencia. Supongo que mucha gente dudará de la autenticidad de la noticia, supongo que algunos verán la “aviesa” mano socialista detrás de ésta, pero yo qué quieren que les diga, yo veo la mano de Rafael Blasco tras esta información, pero no solamente porque él sea el titular de la Conselleria de Inmigración, no sólo porque él sea uno de los hacedores de la estrategia de esta campaña, sino porque además esto no es más que un pequeño brote borde de la magnífica red clientelar que este hombre estará creando a través de su poder como Conseller.

