Me deja un poco sorprendido, por decir algo fino, el tratamiento que Canal 9 le está dando al accidente aéreo de la compañía francesa Air France, con todo lujo de detalles incorpora todas las tesis, con croquis animados explica los posibles motivos y en un alarde de información plural se hace eco de la creación de una asociación de víctimas por parte de los familiares porque, entre otras cosas, no les ha gustado como les ha tratado y trata la compañía aeronáutica.
Hasta aquí yo lo veo todo bastante bien, un tratamiento correcto de la información, pero instintivamente en el momento que escuchaba esta información he recordado el accidente del metro de Valencia, a los que han pretendido silenciar hasta la megafonía a los familiares, y he rememorado el tratamiento de esta noticia en la televisión de tod@s los valencian@s, y que quieren que les diga, me indigno, pero mi indignación no es de esas que solamente se escriben en las páginas de un blog, o se marchita frente a un café, me indignación lleva un largo recorrido, y tiene diferentes frentes.
Puede ser que sea políticamente incorrecto decirlo, pero por higiene mental lo tengo que decir, la reacción de la sociedad valenciana, en general, al largo dolor que estas familias están pasando deja bastante que desear, la reacción a la manipulación, silencio, al dolor, pasividad, a la negligencia otra vez silencio. De esta forma damos espacio a aquellos que afirman que todos los políticos, honrados o no, pertenecen a la misma especie. Y por supuesto las consecuencias vistas provocan que cualquiera pueda pensar que una vez en el cargo se puede hacer “cualquiera” cosa que nada va a suceder y que excasas secuelas habrán.
Sinceramente la reacción de una sociedad ante ciertos hechos da la medida del estado de la democracia, porque si robar, mentir, y no sé cuántas cosas más no tienen consecuencias, como dice la frase “todo el monte es orégano”. La ciudadanía es la que debe poner los límites éticos, la acción de la justicia tiene unos obstáculos materiales importantes, pero nunca creo que yo debemos olvidar que la justicia dicta sentencias sobre el marco normativo existente, por lo que una cosa es lo legal y otra cosa lo justo.
Acaso si yo le hago un contrato a la empresa de un amigo para que se embolse 40.000 € al mes, con todos los procedimientos legales salvados, y éste finalmente consigue el concurso, ¿estaremos finalmente frente a una ilegalidad?, quizá no, pero desde luego estamos ante un hecho tremendamente injusto. ¿lo haríamos si este tipo de actuación tuviera alguna consecuencia negativa para nuestra carrera política?, ya no quiero dejarlo en manos de la ética solamente.
Pues digánlo ustedes.
Hoy la prensa publica una denuncia por “caciquismo” de una asociación de inmigrantes. Esta gente afirma que les fueron ofrecidos trabajos de recolecta en el campo a cambio de asistir al mitin central de campaña organizado por el PP en la plaza de Toros de Valencia. Supongo que mucha gente dudará de la autenticidad de la noticia, supongo que algunos verán la “aviesa” mano socialista detrás de ésta, pero yo qué quieren que les diga, yo veo la mano de Rafael Blasco tras esta información, pero no solamente porque él sea el titular de la Conselleria de Inmigración, no sólo porque él sea uno de los hacedores de la estrategia de esta campaña, sino porque además esto no es más que un pequeño brote borde de la magnífica red clientelar que este hombre estará creando a través de su poder como Conseller.
La libertad de expresión es un derecho reconocido y protegido por nuestro ordenamiento jurídico, pero también lo es el derecho a la información. A partir de una serie de noticias aparecidas esta semana pasada en el Levante-EMV se reflejan una serie de insinuaciones sobre diferentes personas e instituciones y sus implicaciones para con la Cooperación para el desarrollo. El tratamiento de tales noticias arroja dudas sobre estas instituciones y los proyectos que ejecutan en los países pobres del planeta, dejando entrever un ámbito, el de la cooperación, lleno de intrigas políticas que dañan a un sector en permanente estado de alerta por informaciones de este tipo o similares.

