Parece que hemos entrado en una especie de cierto sosiego en el mundo político, creo incluso que a partir del segundo trimestre del 2010 cuando el PIB estatal tenga ya números verdes comenzaremos a retomar la senda de la normalidad, será para entonces cuando todas las barricadas dialécticas que ha interpuesto el PP a la vida social y política de la Comunitat se van a ir deshaciendo como un azucarillo. Pero el futuro es eso futuro, y creo sinceramente que a las miles de personas que sufren las consecuencias de todo esto que estamos pasando les da exactamente igual todas estas cuestiones, porque ellos lo que viven es presente. Y presente son, entre otras muchas cosas los presupuestos de los diferentes gobiernos, y presente son también las expectativas de futuro. Y ninguna de estas dos cosas para las personas que vivimos en la Comunitat Valenciana son nada halagüeñas.
Los presupuestos vienen con un recorte importante, con poca capacidad de endeudamiento, porque debemos más que Alemania después de la guerra, y no tenemos claros los caladeros de recursos económicos, no podemos subir los impuestos autonómicos, porque estamos casi a la cola de la recuperación económica en España. Vamos en definitiva, cuando vienen malas cosechas, sólo los que guardaron tuvieron para arrancar cuando escampó el mal tiempo.
Y en esas estamos cuando entre crisis y crisis observo la situación del Valencia C.F., equipo de mis alegrías y penas, que por fin es gobernado con sentido común, atendiendo a la realidad de una gestión pasada infame que lo ha colocado en la lista de los clubes más endeudados de Europa, y que como consecuencia de esto no va a tener más remedio que planear una economía de guerra, que deberá vender a sus mejores jugadores, para poder simplemente sobrevivir, esperando tiempos mejores que le hagan recuperarse para volver a ser un club solvente. Y viendo esta realidad futbolera, qué quieren que les diga veo a la Generalitat y al Ajuntament y la comparación me sale a la primera, hemos gastado dinero en fichajes poco o nada rentables, hemos especulado con el suelo, hemos jugado a utilizar a la sociedad en beneficio de entidades privadas, y sobre todo hemos puesto “a la venta”, dos de los que eran nuestros mejores activos la enseñanza y la educación. Y esto sí que es Presente.
Hace ya unos años el historiador italiano Carlo Mario Cipolla, escribió en un pequeño libro, lo que para mí pasa por ser unos de los tratados fundamentales del comportamiento humano. En esas páginas que titula Las leyes fundamentales de la estupidez humana relata cuán de peligrosos pueden ser los estúpidos, otorgándoles una categoría superior incluso que a de las malas personas. La clave la establece Cipolla en que el malo busca al menos un provecho personal, aunque con ello cause dolor a otras personas. Sin embargo, la persona estúpida intenta provocar dolor aunque esto le pueda suponer perjuicio a él también. Y así lo define el autor italiano en su tercera regla que califica como regla de oro “Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio” y continúa diciendo que “los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido”, Cipolla ubica en el entorno del poder político, económico, social y religioso a la mayor parte de las personas estúpidas, por lo que con esto está afirmando que nos los vamos a encontrar por todas partes. Me preocupa la estupidez, porque es real, tangible, obstaculiza, y procura altos grados de insatisfacción. Pero todavía soy de los que piensa que, poco a poco, se deben de ir apartando de la vida pública a estos individuos que no permiten progresar ni a la sociedad ni a las organizaciones donde estos se ubican. Pero para ello sólo hay una solución, trabajo, trabajo, trabajo y una pizca de sentido común.
Llega la hora de aclarar muchas cuestiones, ya creo que la “broma” de los trajes ha dejado, por desgracia, de ser un broma, para convertirse en la punta de una desagradable iceberg de detritus. Hoy día 7 de octubre a dos días del 9 d’octubre, día de la Comunitat Valenciana, volvemos a ver como Diputados, Consellers y President (Honorables Senyors i Molt Honorable) se han aprovechado del dinero de todos los/as valencianos/as, a través de una red de comisionistas corruptos, para financiar su partido y de paso conseguir alguna que otra “bagatela” del estilo de trajes, coches, relojes y vete tú a saber cuántas cosas más hay escondidas entre 17.000 páginas de sumario.
Como decíamos ayer, no puedo por mucho que lo pudiera intentar desembarazarme de mi visión de las cosas de una perspectiva histórica, intento introducir personajes históricos conocidos que, a modo de metáfora, ayudan a dibujar mejor la psicología del personaje actual que pretendo explicar. Me interesan más que las personas, los personajes, el papel social que desempeñan con respecto al resto de la sociedad. De lo contrario pasaría por ser un mero chismoso digno, o no, de cualquier programa del corazón. En varios artículos he comparado a Rita Barberá con el Rey Sol, Luis XIV, por su absolutismo y porque creo que su política de todo para el pueblo pero sin el pueblo, se sucede día tras día, y donde la frase L’État, c’est moi (El Estado soy yo) pronunciada por el absolutista rey francés se puede aplicar perfectamente a la Ciudad de Valencia, la ciudad soy yo. Nada de esto tiene pinta de cambiar.
Muchas veces los ciudadanos/as que no tienen una clara adscripción ideológica afirman, en ocasiones con vehemencia, la igualdad, no como concepto jurídico sino por similitud, de las formaciones políticas. Y creo sinceramente que como observadores de la realidad que les rodea algo de razón tienen en ello, puede ser que se pierdan en las formas y no el fondo, pero lo que los medios de comunicación les trasladan en sus titulares al fin y al cabo son las formas.
Conseguir cierta normalidad en las relaciones con la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá se ha convertido en un deseo casi imposible de conseguir. En los últimos días, semanas… la señora alcaldesa no deja de a darse paseos por el más rancio de los autoritarismo.
Me deja un poco sorprendido, por decir algo fino, el tratamiento que Canal 9 le está dando al accidente aéreo de la compañía francesa Air France, con todo lujo de detalles incorpora todas las tesis, con croquis animados explica los posibles motivos y en un alarde de información plural se hace eco de la creación de una asociación de víctimas por parte de los familiares porque, entre otras cosas, no les ha gustado como les ha tratado y trata la compañía aeronáutica.

