La gestión de la Integración I

El final del arraigo social, como vía para la regularización administrativa, esto es al menos lo que Rafael Hernando, portavoz del PP de inmigración en el Congreso de los diputados anunció hace un mes en la prensa, afirmación que no ha sido confirmada, pero tampoco ha sido negada. Eliminar el arraigo social como forma de consecución de la documentación para la estancia administrativamente legal en nuestro país, tiene muchas y diferentes consecuencias.

En España las dos formas más habituales de residencia legal es por la vía de la obtención de los permisos de residencia por trabajo o por arraigo social. No hay que ser muy ducho en la materia, para entender que conseguir en los tiempos que corren la residencia administrativa por la vía de un contrato de trabajo suena a imposible, especialmente cuando el paro afecta a más del 30% de la población activa inmigrante.

Así pues, el arraigo social es prácticamente la única oportunidad de regularizar su situación, y su desaparición la imposibilidad de la legalidad administrativa. Pero conviene desmontar prejuicios, o si lo preferimos les llamaremos mitos. En primer lugar, que exista el arraigo social no ha supuesto ningún efecto llamada, el único efecto llamada que ha habido en la última década el crecimiento económico de este País en las últimas décadas. En segundo lugar, la mano de obra y el aporte demográfico de la población inmigrante es y será necesaria para el desarrollo económico de España, y en tercer lugar, el primer paso para conseguir una un buen desarrollo social no puede ser dejar en el limbo administrativo a miles de personas en todo el estado español.

Entonces si tan graves son las consecuencias sociales, por qué el PP, ahora en el gobierno, plantea esta medida. pues por algo tan sencillo como el cálculo electoral, el PP no da puntada sin hilo, electoralmente hablando. En primer lugar, sabe que la población inmigrante no está articulada electoralmente, por lo tanto, su aportación a las urnas es mínima, en segundo lugar, la población autóctona no ha entendido o no se le ha explicado bien lo que supone la llegada de población extranjera durante los últimos años y los esfuerzos que debemos hacer todos para tener una mejor sociedad que redundará indefectible en un mayor bienestar y riqueza social.

Así pues lo bien cierto, es que esta iniciativa de llevarse a cabo, comporta muchos riesgos sociales, económicos, pero fundamentalmente afectará a los derechos humanos de miles de personas que viven con nosotros y que tan sólo quieren tener una vida mejor.

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La Solidaridad en entredicho

Cada día mil millones de personas pasan hambre, otros tantos viven en la pobreza o la extrema pobreza, no tienen acceso a los suministros básicos de luz, agua, saneamiento, sufren enfermedades que les puede suponer en muchas ocasiones la muerte, cuando en Europa estas enfermedades en muchos casos no supondrían una baja laboral de escasos días. En definitiva, como la parte más débil de este mundo sufren los descalabros de una sociedad en crisis, una crisis que a ellos les tiene que sonar a broma macabra, porque ellos siempre están en crisis, una situación que los países occidentales han ayudado a crear motivada por intereses comerciales, políticos, que junto con factores endógenos han provocado que muchas zonas del planeta sufran de forma acusada esta crisis de subsistencia.
Y es en este punto donde aparece la Cooperación Internacional para el desarrollo que pretende ser un elemento corrector de las injustas desigualdades que sufre la humanidad, La cooperación internacional en el estado Español mantiene una pluralidad que no encontramos en ningún otro país de la OCDE, una diversidad debida a la activa y positiva participación de las Entidades Locales y Autonómicas en la Cooperación Internacional. Hasta el momento actual la aportación de estas administraciones descentralizadas en la Ayuda al Desarrollo (AOD) ha llegado a ser el 20% del total destinado, una cantidad más que respetable. Pero no sólo han aportado recursos económicos han ayudado a consolidar un sector, han acercado la cooperación a la ciudadanía y consecuentemente este sector ha trasladado sus denuncias a la sociedad de forma más directa. La cooperación descentralizada española ha ayudado en los procesos de descentralización de otros países, ha apoyado la gestión mancomunada de servicios, etcétera.
Así pues, y dentro de la celebración del día internacional de lucha contra la pobreza, la pobreza en los países subdesarrollados, y especifico esta diferencia porque en una época de crisis como ésta, es fácil caer en la tentación demagógica que afirma que nuestros esfuerzos deben centrarse en la única e imperiosa necesidad de actuar sobre los problemas internos y apartar sine die la pobreza de otros lugares del planeta. Este es un debate perverso en el que finalmente parece existir la tentación de enfrentar pobres contra pobres. La cooperación internacional para el desarrollo es una acción solidaria necesaria en nuestra sociedad, con crisis o sin crisis vivimos en un mundo globalizado, que por muy manido que esté el concepto es una realidad de la que no nos podemos olvidar, y por lo tanto, ni podemos ni debemos, olvidarnos de los millones de personas que viven en la extrema pobreza en otras latitudes, como tampoco lo debemos hacer de aquellos que sufren cerca de nosotros, de hecho deben ser políticas complementarias, nunca excluyentes.
Pero si malicioso resulta este debate, asociar la Cooperación Internacional para el desarrollo con la Inmigración se podría recordar a algún concepto ideológico que rozaría los presupuestos ideológicos de algún régimen totalitario. La semana pasada y en vísperas del día internacional de lucha contra la pobreza, el Partido Popular, planteó que las políticas de Cooperación deben tener como objetivo frenar la inmigración, por lo tanto, el PP pretende ayudar únicamente a aquellos países de los que proceden la mayoría de la población extracomunitaria que vive en la Comunitat Valenciana (en ese saco no están británicos, franceses, noruegos rumanos, búlgaros, etcétera), por lo que pretende que no sea la pobreza, el hambre o la falta de recursos el leiv motiv de sus políticas sino el supuesto pernicioso de frenar ese mal infesto que es la inmigración.
Las ayudas en la Cooperación Internacional siempre y en todo caso deben de estar relacionadas con la situación de pobreza y desigualdad de los países receptores de la ayuda. Si aplicáramos la fórmula del PP Nicaragua, país centroamericano con los niveles de pobreza más altos de toda Latinoamérica dejaría de ser país prioritario para la cooperación valenciana toda vez que tenemos pocos inmigrantes nicaragüenses en nuestras tierras, de todas formas la huella de la Cooperación Valenciana en Nicaragua será indeleble, ya que parece que se quedó en la Avenida Ausias March de Valencia en forma de dos inmuebles supuestamente comprados con dinero de la cooperación internacional.
A su vez, y como derivada asombrosa de tamaña afirmación, pretender ordenar la política de extranjería desde una Comunidad Autónoma, esto sí que es competencia estatal, suena como poco a la absurda ensoñación de falsos sueños de grandeza.
En definitiva, y poniéndole nombre a las cosas, la cooperación internacional valenciana desde hace años anda en mal estado, pero desde mayo de 2010, está en la UVI, ya lo dije en su momento y cada día, a mi pesar, se ratifica que las políticas llevadas a cabo por la Generalitat Valenciana han llevado a la Cooperación a un pozo ciego del que no sé cómo vamos a salir. Porque la Generalitat se ha encargado de llevar al abismo a buena parte de las organizaciones valencianas sin ningún fin, salvo el estúpido sentido del interés de Partido Popular que se ha elevado a la enésima potencia en los últimos años.
Más de veinte años de trabajo, de recursos económicos y humanos, de generación de excelentes profesionales, de ayuda desinteresada (la solidaridad no es competencia exclusiva de ninguna administración), de creación de un entramado de organizaciones…, en fin, un sector que representa a toda la sociedad valenciana se puede ir al garete en un abrir y cerrar de ojos, porque al gobierno del PP poco le interesó la Cooperación Internacional, salvo en los últimos años para medrar y crear redes “extrañas” de ONG y aprovecharse de ello, algo que al fin y al cabo ha supuesto el principio de una crisis que más allá de generar posibilidades de crecimiento y transformación puede suponer su defunción como sector.
Por cierto, y a modo de epílogo, lo dije en su momento y se me tildó de mentiroso, han pasado casi dos años desde que se produjo el terremoto de Haití, y el dichoso Hospital, con 4 millones de € asignados en los presupuestos actuales, y que debía construir la Generalitat Valenciana, y que tantos desafortunados titulares de prensa generó sigue sin ser construido, ya les avanzo que ese hospital tiene muy pocas posibilidades de ser una realidad algún día.
Pero eso no es todo, el PP todavía no ha aclarado qué se ha gastado la Fundación Solidaria Hemisferio los 177.000 € de todos/as los/as valencianos/as que por arte y gracia del ex-Conseller Blasco le dio a dedo en septiembre de 2010.

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Una ciudad sin proporción

Rita Barberá

Esta ciudad y buena parte de su población se ha dejado llevar por la evanescencia de los fuegos artificiales, fulgurantes momentos de esplendor que detrás sólo esconden, colores, ruido y humo. Este tipo de acción política, es una evidencia, ha comportado unos réditos electorales sustanciosos para el Partido Popular, y para una persona como Rita Barberá que en 1991 ni se imaginaba gobernar, convertida en una alcaldesa con carisma, alguien me tendrá que explicar que es eso del carisma.

Veinte años después, que en esto caso si son algo, podemos decir que la ciudad ha cambiado, eso es evidente, pero los cambios no han sido muy positivos. Rita Barberá y su gobierno, han dejado escapar la época de mayores ingresos malgastando una buena parte de estos en la construcción de una serie de infraestructuras totalmente deficitarias dejando el peor legado imposible de gestionar.

Pero de todo esto más que frases podemos poner algunos datos que lo corroboran, comencemos por el final, el servicio de bicicletas municipal, o Valenbisi, sólo un dato, 33.000 abonados, 1.100 bicicletas.  30 Bibliotecas Municipales, 1 punto de lectura cada 273 ciudadanos/as de Valencia, 11 centros de Servicios Sociales, para 805.000 habitantes, Zaragoza, por ejemplo tiene 15 para 675.000.

Podríamos enterrarnos en datos, no creo que sea necesario, pero lo podemos encontrar en todas las áreas, deportes, por ejemplo muchas piscinas inauguradas  y aquí nadie puede jugar a waterpolo con las medidas de piscina oficiales, nadie puede nadar en una piscina cubierta de 50 metros.

En definitiva, el legado de Rita Barberá va a ser muy malo, se pinte del color que se pinte, se mire hacia otro lado o se quiera vender cabras a quien no las quiere. El problema lo tendrá quien gestione este Ayuntamiento con una cantidad de gastos tremendos inasumibles y que hipotecan el futuro de la ciudad, y algún día tendremos que empezar a asumir esta situación.

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La trama Blasco y Rita Barberá

El pasado junio escribí un artículo en este diario en el que, bajo el título Haití en la trastienda, expresaba que los proyectos en la isla de la Generalitat Valenciana no iban a pasar de una mera fotografía del conseller Rafael Blasco. Acerté en tanto que aprovechó el viaje al país caribeño para, casualmente, coincidir con su mujer e hijo, que estaban en una bienal de arte en República Dominicana, y hacerse la foto de turno. Me equivoqué al no ver la entidad real de aquel convenio que firmó con el Gobierno haitiano, por el que la Generalitat financiaba la construcción de un hospital y la Fundación Solidaria Entre Pueblos de la Comunitat Valenciana era la encargada de acometer el trabajo con un prepuesto de 3,8 millones de euros. Gracias a Levante-EMV nos enteramos de que esta organización actúa «como un departamento más de la Consellería de Solidaridad y Ciudadanía» y es «la matriz del entramado de fundaciones y ONGs que recibió más de 4.368.632 de euros en subvenciones para el tercer mundo y que dirigió hasta 1,4 millones de euros a empresas de la propiedad de sus dirigentes». Pero los tejemanejes de Blasco en cooperación salpican al Gobierno municipal en tanto que el proyecto fue presentado y aprobado por el CAHE, órgano en el que está representado el Ayuntamiento de Valencia. En consecuencia, Rita Barberá tiene la obligación de pedir inmediatamente explicaciones y cuentas a Blasco sobre cómo se están gestionando los recursos para este proyecto en Haití. Si no toma cartas en el asunto, si sigue mirando hacia otro lado (como está haciendo con los millones de euros volatilizados en Emarsa) estará cometiendo dejación de funciones en su tarea de fiscalización del dinero de todos los valencianos y valencianas. Porque, por más que cierre los ojos y se tape los oídos, suya es la obligación de vigilar dónde y cómo se invierte nuestro dinero. Pero el tinglado del conseller en Valencia no acaba aquí. Por un lado, hace un mes el Ayuntamiento de Valencia aprobó la convocatoria de proyectos de cooperación internacional a ONGDs; pues bien, entre las subvenciones aprobadas se encuentra una de las organizaciones vinculada a la trama, Fudersa, entidad con escasa, por decir algo, experiencia en la cooperación internacional. Por otro, y como detalle final, el pasado 9 de octubre la portada de este periódico mostraba una fotografía de la concejala Marta Torrado con la cúpula de la Fedacod, contracoordinadora organizada, según las noticias publicadas, por la conselleria que dirige Rafael Blasco. Afortunadamente, la mayoría de las ONGD´s de la ciudad de Valencia son honestas organizaciones dedicadas a la cooperación, que trabajan con responsabilidad hacia la sociedad valenciana y hacia la sociedad receptora de su trabajo, a pesar del Partido Popular. Así pues, toca trabajar para sacar a la cooperación internacional del pozo en el que la ha metido la Generalitat, con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia.

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Haití en la trastienda

Han pasado más de 100 días del terremoto que asoló esta isla caribeña, donde antes de la catástrofe la población que vivía, en su mayor parte, en la pobreza extrema. Pasado pues todo este tiempo, es momento de auditar todas las acciones propuestas por el Ayuntamiento de Valencia y de la Generalitat Valenciana.

En primer lugar, y aunque resulte de sentido común, es fundamental recordar que estas acciones solidarias salen de manera directa (a través de las aportaciones en las cuentas bancarias) o indirecta (a través de los impuestos que pagamos) de los bolsillos valencianos y, por lo tanto, se debe realizar la correcta rendición de cuentas que tiene que ir más allá de una mera justificación económica de las subvenciones o el impuesto revolucionario del 1%.

En segundo lugar, hasta la fecha las acciones del Ayuntamiento, más allá del desagradable aprovechamiento mediático de la escasa ayuda aportada, no se han sustanciado en nada más. Es decir, cuando la noticia tiene su efecto en los medios comunicación: rápidas reacciones; cuando la noticia deja de ser noticia: rápida desmemoria.

La realidad es que la aportación del gobierno local del PP, no ha pasado de la ayuda para comprar dos depuradoras y la ropa deoutlet de la marca de un conocido barco que navegaba por las aguas de Valencia. Y por parte de la Generalitat se pretende rehabilitar una ciudad (que Rita Barberá pretendía aprovechar para llamar barrio Sorolla, por qué no Blasco Ibáñez, a alguna zona de esta ciudad haitiana), sin que esto esté consensuado con nadie, ni tan siquiera con las autoridades del País.

Así pues, sólo ha quedado el rastro de las noticias en prensa: ninguna de las organizaciones que estuvieron presentes en aquellas reuniones quisieron aquel donativo, es más, la mayoría pensó que menudo marrón intentaba endosarles la concejala de Bienestar Social, Marta Torrado.

Rita Barberá se comprometió a identificar las acciones que se realizarían en Haití; hubo un compromiso presupuestario por el cual el dinero que se destinara para la acción humanitaria no saldría de los proyectos de cooperación internacional, ya de por sí bastante depauperados, para evitar que otros proyectos se vieran afectados por el recorte; todo fue un escaparate para tapar que el valenciano es uno de los Ayuntamientos más insolidarios de España, algo que se dice pronto, pero que provoca sonrojo.

Eso sí, Rafael Blasco saldrá disparado a hacerse una foto en Haití con la careta de solidario para burlarse de una población marcada por el fuego de la esclavitud y la voracidad depredadora del colonialismo.

“…Y es mi boca/ llena de rumores/ que dice a los hombres/ el dolor de un mundo/ que abre las venas…” Rene Depestre, poeta haitiano.


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Integra… qué?

Que la integración es una cuestión recurrente para el Partido Popular es una evidencia a tenor de los artículos llenos de sombras y ruido con los que la Conselleria de Solidaritat i Ciutadania nos habitúa a irrumpir en los medios de comunicación. Un ‘vicio’ que, por el bien común, debería tratarse rápidamente porque la lectura de sus textos tienen un efecto nocivo sobre la salud: causan vergüenza ajena.

Nadie digno de mención (excepto algunos desatinados dirigentes populares) ha cuestionado la vigencia de las políticas de integración y su vertiente bidireccional, ni la relación de conceptos que conviven en el imaginario social y que desde hace cerca de dos lustros se encuentran recogidos en la web de la Unión Europea (http://europa.eu/index_es.htm).

La Comunitat Valenciana necesita superar estas posturas retrógradas profundamente arraigadas en el Partido Popular. Los valencianos y las valencianas debemos aspirar a que la Generalitat esté dirigida por personas con convicciones y principios firmes que les capaciten para actuar contra la exclusión social, el aislamiento y los guetos; es cierto que necesitamos más recursos por parte del Estado y de la Generalitat pero, también, que el gobierno autonómico debe dejarse de planteamientos presupuestarios inverosímiles y de desatinos como los cursos de Integración Express, una ‘formación’ que atenta contra los pilares básicos sobre los que se sustenta la convivencia democrática en España.

El problema es que, en éste como en todos los ámbitos, la Generalitat hace demasiado tiempo que perdió el norte, agudizando con ello los efectos negativos de la crisis económica, es decir, el paro. Una situación que impide preparar la sociedad valenciana para afrontar los retos del futuro intercultural en el que ya está inmersa y que ayuda a entender por qué la Comunitat Valenciana es la segunda autonomía donde peor es percibida la inmigración por la población autóctona.

En este escenario, el Conseller de Inmigración y Ciudadanía puede hacerse tantas fotos como quiera y subvencionar tantas noticias solidarias como le permita el presupuesto para actualizar el escaparate político del Partido Popular. El tiempo dirá de Rafael Blasco que tuvo en su mano la oportunidad de asentar un marco de desarrollo y lo dejó escapar por su miopía política. Lo mismo sucederá con la alcaldesa de Valencia. Rita Barberá ha cometido dejación absoluta de funciones en materia de integración, sobrecargando esta responsabilidad sobre las ONG, a las que subvenciona mal y tarde para que éstas asuman estas obligaciones del Ayuntamiento como parte de una estrategia para la que lo que no da réditos electorales carece de importancia política.

En el PSOE creemos que la convivencia, bajo las normas claramente estipuladas en la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros en España ya que la integración social de este sector es la clave para que este proceso salga bien y nos sitúe con ventaja en el mapa europeo. En consecuencia, la inmigración nunca se puede plantear como un problema porque, junto a sus potenciales beneficios sociales y culturales, ha sido básica para impulsar el crecimiento de este país y de esta comunidad durante los últimos 12 años y lo seguirá haciendo si tomamos las decisiones correctas. Cuestión ésta que el Partido Popular todavía no ha descubierto porque, ahora mismo, lo que se está haciendo es calamitoso e inútil.

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La contextualización

Hace unas pocas semanas tuve la suerte de asistir al concierto organizado por la asociación de víctimas del metro de Valencia, realmente fue un acto tremendamente emotivo, pero no quiero hablar sobre las emociones que me sugierieron todas las actuaciones y discursos que allí se sucedieron, me apetece  hablar sobre las conclusiones que tengo al respecto de este accidente. Lo primero, y no es nuevo, sigo decepcionado con la sociedad valenciana, que no ha sabido, no digo apoyar en las justas denuncias de esta asociación,  al menos apoyar moralmente a los familiares de las víctimas, les ha dado literalmente la espalda, es algo así como lo que está sucediendo en el Cabanyal, salvando las distancia lógicamente, alguna de las personas que tienen colgado el cartel a favor de la prolongación les echan abajo el  hogar dónde viven, seguramente no. De todas formas no interesa entrar en el juego del PP de la división social, porque ahí es dónde más cómoda vive la derecha valenciana, la pedagogía a la hora de explicar los proyectos es propia de la izquierda, y perdón por este ataque de proselitismo, pero en el entendimiento encontraremos la solución, y a poco que se quiera ver sabemos quién se quiere hacer comprender y encontrar el acuerdo.

La segunda conclusión a la que llego, es mucho más nefasta y gris, con el estallido de la burbuja Gürtel nos hemos podido enterar de muchas cosas, y por deformación profesional les digo, que  hemos podido contextualizar muchas cosas que estaban sucediendo en las cloacas del PP mientras el resto de la sociedad valenciana vivía. Y es que no puedo entender, compartir, y resignarme, sabiendo que mientras 42 personas morían en este accidente otras, en otra parte de la ciudad pensaban como enriquecerse con el dinero de toda la ciudadanía valenciana y es más el President de todos los valencianos/as mientras tanto durante los últimos años se dedica a mentir, pretendiendo enterrar entre las mentiras a los muertos y sus familiares.

No puedo entender como todavía alguien puede ver a una persona de la catadura moral de este personaje como un gobernante apropiado para la Comunitat Valenciana,  una cosa es el error, otra la mala intención. Quizá sea demasiado ingenuo, pero a la política le hace falta dosis de ingenuidad

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Integración

Ahora que estamos en la Semana Santa, y todavía recordamos las fallas, llega la verdadera catársis para los que somos falleros. Así puedo volver a escribir habiendo refrescado un poco mis ideas, que para que mentir, me hacía falta. Gracias a mi responsabilidad dentro de la ejecutiva del PSPV-PSOe en la ciudad de Valencia, Integración y Cooperación, me he sumergido en los últimos meses en el poliédrico mundo de la inmigración. Este es un mundo tan apasionante como desconocido, por lo que se conoce como la población autóctona, y esto me preocupa, porque lo que no se conoce o bien acaba en rechazo, o en miedo. Nada de esto es bueno, para atajar este problema pueden adoptarse diferentes soluciones, todas ellas tremendamente positivas, pero nada de esto se está haciendo, ni el Ayuntamiento de Valencia, ni tampoco en la Generalitat. Pero poco a poco, desde el PSOE en la ciutat de València y en el ámbito autonómico, vamos delimitando aquellas prácticas que deben rechazarse de plano, y planteamos respuestas que siempre pasan por la interculturalidad.

La interculturalidad, pasa obligatoriamente, por el mutuo conocimiento, la negociación, la aceptación de normas comunes. En definitiva, por establecer los parámetros sociales necesarios para que convivamos y no, simplemente, coexistamos.

Hasta el momento, el Ayuntamiento y la Generalitat están dejando las cosas  “a su aire”, tampoco voy a decir que deben saltar todas las alarmas, pero creo que no hacer nada, ya sea por interés o por incompetencia, tiene muchos peligros. Y algo tengo claro cuando existiera este problema estos que nos gobiernan ya no nos gobernará, pero será esta misma sociedad la que sufrirá los problemas de la falta de integración

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De nuevo el Cabanyal II o la Parábola del atraco al Banco

En esta situación, y con el pronunciamiento del Tribunal Constitucional en contra del decreto de la Generalitat, qué pasa ahora, pues algo bastante sencillo, lo intantaré explicar de una manera un tanto particular.

Pepita, reputada señora burguesa venida a menos necesitaba dinero urgentemente, lo quería a cualquier costa, un día caminando por su barrio de toda la vida  pasó por delante de la puerta del banco y rápidamente se le encendió una bombilla, banco, dinero, necesito dinero, banco… , había tenido una gran idea pensó – ¡Ya lo tengo atraco el banco y tengo el dinero que necesito! – .

En esto que siguiendo con sus tribulaciones, se encontró con Joanet, amigo del barrio, y ella le contó emocionada su millonario proyecto, a lo que él respondió entre escandalizado y sorprendido - ¡Eso no se puede hacer!, ¡eso es un delito! se puede conseguir dinero de muchas formas, pero esa es ilegal, es la peor de todas y no se puede hacer. Sorprendida  Pepita pensó que Joanet era realmente un cobarde egoísta po no querer compartir con ella la alegría de esa magnífica idea. ¡Atracar el banco que es la forma más sencilla de conseguir el dinero que ella tanto necesitaba!.

Joanet cada vez que veía a Pepita le repetía insistentemente que aquello era una locura, ¡un delito!,en lugar de tener ideas peregrinas debería ponerse a trabajar para conseguir el dinero que ella tanto necesitaba y por supuesto tenía que olvidarse de ese loco proyecto.

Pasaron los años y la idea de Pepita se tornó en obsesión, lo tenía todo previsto, compró la media más tupida, compró una replica de un arma, preparó un coche a la salida del banco, estudió los planos del banco, dónde estaba la caja fuerte, lo tenía todo pensado y elaborado. Un día como otro cualquiera Joanet que pensaba que más pronto que tarde Pepita abandonaría ese loco proyecto para ponerse a trabajar, pudo ver desde su casa como Pepita preparaba todos los aperos de lo que podría ser un atraco, escandalizado no dudó en pedir ayuda a su amigo Justo para intentar parar la locura de Pepita, cosa que consiguieron en último instante antes de que Pepita abandonara su casa. Pero ella había perdido la cabeza sólo pensaba en atracar el banco y a pesar de los impedimentos de aquellos dos, ella estaba resuelta a atracar el banco.

Y la histora se para aquí, no sabemos que hará Pepita, conseguirá huir de sus dos captores, atracará el banco. Conseguirán Justo y Joanet parar la locura de Pepita, y hacer entender que para conseguir el dinero uno no puede cometer una ilegalidad?. Todo esto en próximos capítulos.

P.D.

La prevaricación es un delito que consiste en que una autoridad, juez u otro funcionario público dicte una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial, a sabiendas que dicha resolución es injusta.

Dicha actuación es una manifestación de un abuso de autoridad. Está sancionada por el Derecho penal, que busca la protección tanto del ciudadano como de la propia Administración.

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De nuevo el Cabanyal I

¿Qué está pasando con el conflicto del Cabanyal?, esa puede ser la pregunta que mucha gente se estará haciendo en estos momentos, especialmente la mayor parte de una ciudad que vive “alejada” del Cabanyal y que de él, especialmente conoce la playa y alguna cosa más. Quizá nos sorprendería saber como más de una persona de esta ciudad, no sabría diferenciar dónde empieza el Canyamelar, donde el Cabanyal, el Grao y hasta incluso el principio de la Malvararrosa, yo mismo hasta hace unos cinco o seis años no sabía que la “frontera” entre el Cabanyal y Canyamelar era la acequia del gas, o lo que hoy es la avenida del Mediterráneo.

Pero este es un problema de toda la ciudad, y además es un problema creado artificialmente, esta es la clave que explica el problema. Reiniciemos, Rita Barberá es alcaldesa desde 1991, hace 19 años, el Partido Popular está en el gobierno de la Generalitat desde 1995, hace 15 años, José María Aznar fue presidente del gobierno de 1996 al 2004, ocho años. Por lo tanto, Rita Barberá, coincidió durante ocho años con  todas instancias del estado dirigidas por personas del PP, hasta aquí no he dicho nada nuevo, pero a veces creo que la gente se olvida de lo complicado que es andar y mascar chicle a la vez. Sigamos, por qué ahora el ministerio por requer¡miento del Tribunal Supremo ha elaborado un informe que indica que la prolongación de Blasco Ibáñez es expolio, porque el informe que redactó el ministerio de Cultura de la época del señor Aznar era incorrecto, por qué era incorrecto, por qué dijo que las declaraciones de expolio no eran de su competencia, cualquier neofito en el tema sabe que eso es una barbaridad. Por qué hizo esto a pesar de tamaña barbaridad, porque en derecho existe una figura sancionadora que se llama prevaricación, (ojo a esto que el camino nos lleva por ahí).  Por lo que después de muchas reyertas legales, la cosa llega al Supremo, y va y el juez se da cuenta del informe del ministerio de la época de Aznar no es válido, y visto lo visto, le requiere al ministerio actual que elabore un nuevo informe, que no es elaborado por técnicos del ministerio únicamente, se requiere la participación de unos cuantos organismos nacionales e internacionales, y la mayoría abrumadora de esos informes dictaminan que lo del Cabanyal es expolio.

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